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Los terrenos de Repsol, de dónde venimos y dónde estamos

La vía que está siguiendo el Ayuntamiento de Málaga para gestionar la contaminación de los suelos y del acuífero subyacente en los terrenos de Repsol pone de manifiesto su nula intención de plantear una alternativa a su plan inicial —recogido en el PGOU vigente—, desoyendo propuestas alternativas, como la que defendemos la plataforma Bosque Urbano Málaga y otras muchas organizaciones de la ciudad.

La situación actual de los terrenos de Repsol sigue siendo preocupante y llama la atención la falta de información al respecto por parte del Consistorio. Lo que el equipo de Gobierno municipal negaba en relación con la contaminación del espacio es ya una realidad que le ha pasado por encima y que no ha tenido más remedio que aceptar debido, entre otras cosas, a la presión ciudadana.

En determinadas zonas de los terrenos de Repsol, especialmente en la parcela norte, tanto el suelo como el agua del freático, que está a pocos metros de profundidad, están afectados por contaminación de hidrocarburos y también de metales pesados. Dicho técnicamente, se superan los niveles genéricos de referencia (NGR) que recoge la normativa vigente aplicable.

Cuando esto ocurre es imperativo realizar un análisis de riesgos cuantitativos para comprobar si lo que está planificado en el PGOU vigente para ambas parcelas supondría, o no, un riesgo inaceptable para la salud de las personas. En nuestra opinión, no sólo eso sería necesario, sino también una evaluación de riesgos de la afectación de los recursos naturales presentes en la parcela, en especial el agua subterránea del freático, que, además de estar claramente afectada por la contaminación, también tiene afectado su flujo hacia el mar.

Los estudios encargados por el propio Ayuntamiento para este fin han puesto de manifiesto que la dinámica del flujo de agua subterránea hacia el mar está alterada por la presencia del túnel del AVE. Su trazado es perpendicular a la dirección del flujo y hace de barrera, lo que provoca que el nivel freático se encuentre entre uno y dos metros más elevado en el suelo al norte del túnel con respecto al nivel que alcanza al sur del mismo.

Los sifones que incorpora el túnel se han mostrado insuficientes para comunicar adecuadamente la parcela al norte del túnel con la parcela al sur. Algo que debería conocer desde hace tiempo la administración hidráulica competente para tomar medidas al respecto. Desconocemos si el Ayuntamiento les ha trasladado esta información que conoce desde hace al menos dos años.

Este mayor nivel del freático al norte del túnel probablemente resuspenda hidrocarburos más o menos inmovilizados en el suelo contaminado, lo cual tiene como consecuencia su redistribución. Además, es una dinámica de movimiento de contaminación en la vertical que puede tener un comportamiento estacional acorde al característico régimen de lluvias del clima mediterráneo, que puede elevar el nivel freático aún más en los meses de lluvia.

Volviendo al análisis de riesgos, éste fue encargado a la empresa Ramboll, que en el año 2018 comunicó lo siguiente en su informe:

“En la zona norte, en el contexto del futuro uso como zona de servicios, se han identificado dos zonas donde las concentraciones de hidrocarburos en suelo dan lugar a la existencia de riesgos inaceptables para los futuros trabajadores adultos y alumnos de la escuela. Estos riesgos potenciales, de tipo no cancerígeno, se producirían por la inhalación de vapores de hidrocarburos alifáticos y aromáticos en ambientes interiores, en los escenarios descritos. No se han identificado riesgos no aceptables asociados con las condiciones de las aguas subterráneas.
En la zona centro, en el contexto del futuro uso como zona residencial, se han identificado dos zonas donde las concentraciones de hidrocarburos en suelo dan lugar a la existencia de riesgos inaceptables para los futuros residentes adultos y niños. Estos riesgos potenciales, de tipo no cancerígeno, se producirían por la inhalación de vapores de hidrocarburos alifáticos y aromáticos en ambientes interiores, en los escenarios descritos. No se han identificado riesgos no aceptables asociados con las condiciones de las aguas subterráneas.
No se han identificado riesgos inaceptables para la salud de los usuarios de la futura zona verde, al sur de la parcela”.

La realización de este tipo de análisis permite después proponer una serie de medidas correctoras y unos niveles de descontaminación objetivos que, una vez alcanzados, limiten los riesgos para la salud detectados.

Llegados a este punto y ante esta situación, el Consistorio tenía dos posibilidades: la de iniciar un procedimiento para la inclusión de estos suelos en el catálogo de suelos contaminados o la de realizar un proyecto de recuperación voluntaria de suelos. Y, lógicamente, optó por la segunda. Vía que está recogida en el reglamento 18/2015 de 27 enero, basándose en el artículo 38 de la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados. Esta norma indica, en relación con la recuperación voluntaria de suelos:

“La descontaminación del suelo para cualquier uso previsto de este podrá llevarse a cabo sin la previa declaración del suelo como contaminado, mediante un proyecto de recuperación voluntaria aprobado por el órgano competente de la Comunidad Autónoma”.

Pues bien, el Ayuntamiento ya presentó a la Junta de Andalucía ese proyecto de descontaminación. Como no podía ser de otro modo, los técnicos de suelo, al revisar el proyecto y la documentación complementaria, han detectado la afección de aguas y eso no permite avanzar el procedimiento hasta una resolución definitiva por ahora. Tal como indica el anexo V del procedimiento de aprobación de proyecto de recuperación voluntaria de suelos (Anexo 5.​ Procedimiento de aprobación de proyecto de recuperación voluntaria de suelos: http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/portal_web/web/temas_ambientales/suelo/suelos_contaminados/procedimiento_recuperacio_%20voluntaria_anexoIV.pdf ), esta afección de aguas imposibilita temporalmente un dictamen definitivo en relación con la propuesta presentada por el Consistorio.

Algo que no será posible hasta que la administración hidráulica competente, en este caso la andaluza, emita su informe, que esperamos esté fundamentado en un estudio hidrogeológico solvente que incluya la problemática del túnel del AVE, la posible afección de abundantes pozos registrados al oeste del emplazamiento y de aljibes cercanos.

Por si hubiera alguna duda sobre esta última afirmación, los propios técnicos de suelos de la Junta indican explícitamente al final de su informe la necesidad de trasladar la documentación a la administración hidráulica competente y esperar a que esta emita un “informe vinculante al respecto”.

En la plataforma ciudadana Bosque Urbano Málaga desconocemos si ese traslado de documentación se ha realizado ya, pero estaremos atentos y expectantes hasta que ese informe se emita y también a otras consideraciones que los técnicos de suelos mencionan en su informe. Entre ellas, la necesidad de revisar y actualizar los análisis de riesgos cuantitativos realizados para las parcelas norte y sur, atendiendo a diversas consideraciones que realizan.